Melgarejo: Aventuras y desventuras de un caudillo

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El valor casi temerario y la terquedad brutal del dictador y presidente boliviano Mariano Melgarejo, son materias de leyenda. Entre sus anécdotas más populares citamos lo siguientes:

Se decía que Melgarejo había dado una inmensa cantidad de tierra a Brasil a cambio de lo que el describió como un “mágico caballo blanco”. Las historias dicen que un Ministro brasilero se presento ante Melgarejo con un caballo blanco y otros regalos. Para mostrar su apreciación, Melgarejo tomo una mapa de Bolivia, y lo marco con el casco del caballo y dio esa tierra, muy disputada por los indígenas bolivianas, como regalo al gobierno brasilero. Esto y otros incidentes, como la posesión y venta de tierras en el “altiplano” (la meseta alta) al mas alto pastor, privo a virtualmente a todos los indígenas de sus tierras en unas cuantas décadas.

También se dice que en 1870, cuando Prusia invadió Francia (Guerra franco-prusiana), pidió a uno de sus generales de alto rango enviar tropas del ejercito para ayudar en la defensa de Paris, una ciudad con la que estaba fascinado por los relatos de sofisticación y elegancia, pero también una ciudad que ni siquiera sabia localizar en una mapa. El general le respondió que era imposible, que llevaría mucho tiempo cruzar el océano Atlántico. Enfurecido, Melgarejo respondió: “¡No seas tonto! ¡Tomaremos un atajo! ”.

Cuentan también que una vez una guardia noto que Mariano Melgarejo (quien no sabia leer) tomo un periódico al revés. Al informarle el guardia sobre su error Melgarejo le respondió: “¡Carajo! ¡El que sabe leer, lee nomas!”.
La lealtad que le tenían sus subordinados era mezclada con el miedo: en una ocasión, en una reunión social en el segundo piso del Palacio de Gobierno, llamo a su guardia presidencial y les ordeno marchar de frente. Cuando los soldados llegaron al balcón tuvieron que seguir marchando hasta caer al piso de la Plaza Murillo. Se dicen que huno alguna fracturas, pero ningún muerto. Si desobedecían la orden directa de Melgarejo otra había sido su muerte.
Pero este hombre noble para unos, tirano y déspota para otros, tenia grandes muestras de compasión y frialdad; en la mañana podía ejecutar a un simple soldado y en la tarde podía perdonar la vida de un traidor, podía humillar y enorgullecer.
Era un hombre con una virtud indiscutible, su valor; apasionado por las bellas artes y los hechos de la vida, devoto católico, tanto podía reír a mandíbula batiente al ver el incendio de un pueblo, como llorar por el llanto de un niño. Las personas mas cercanas conocieron lo inestable de la personalidad de Melgarejo.

Articulo de Bolivia Touring -Nexo
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Aun no compre hojas en blanco para escribir mi biografía, pero de todos modos tratare de apresurarme.

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