Fundación de Potosí

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En Bolivia la mayoría de los pueblos y ciudades tiene datos exactos y registrados de sus fundaciones. En el caso de Potosí, lastimosamente no tenemos una historia única, datos exactos y verídicos acerca de la fecha creíble de cuándo fue fundado. Debido a esto son muchos los escritores y muchas las historias, investigaciones y escritos que finalmente no nos dan luces certeras, repito, en torno a cuándo realmente se fundó la ciudad de Potosí, por lo que me atrevo a decir tímidamente que su fundación se sitúa en abril de 1545.

Por otra parte, entre leyendas y relatos acerca del descubrimiento del Cerro Rico de Potosí se afirman principalmente dos versiones.

La primera, en sentido de que los incas ya conocían la existencia de plata en el cerro, pero cuando el emperador inca intentó que ellos explotaran el cerro, fueron expulsados con una estruendosa explosión. De ahí deriva el nombre del lugar “¡P’utuqsi!”, por lo que se prohibió la explotación de la plata que estaba reservada para los que “vinieran después”. Pasados 83 años llegaron los españoles, quienes, por esta leyenda, se creyeron legítimos explotadores del Cerro Rico.

La segunda versión relata que las vetas de plata fueron descubiertas de forma casual, una noche del año 1545 por un pastor quechua llamado Diego Huallpa, que se perdió mientras regresaba con su rebaño de llamas. Diego decidió acampar al pie del Cerro Rico y encendió una gran fogata para abrigarse del frío. Cuando despertó por la mañana, se encontró con que, entre las brasas humeantes de la fogata brillaban hilillos de plata fundidos y derretidos por el calor del fuego. El cerro era, aparentemente, tan rico en vetas de plata que la misma se encontraba a flor de tierra.

El 1 de abril de 1545, un grupo de españoles, encabezado por el capitán Juan de Villarroel, tomó posesión del Cerro Rico, tras confirmar el hallazgo del pastor e inmediatamente estableció un poblado. Mi pregunta personal: ¿será esta la fecha de fundación?
En sí, la fundación de Potosí no fue planificada. Potosí por su enorme riqueza atrajo a miles de españoles y creció de tal manera en medio de cientos y cientos de rancheríos de forma desordenada, y fue creciendo como pudo con calles retorcidas y angostas, donde de balcón a balcón podían darse la mano, según se dice.

En 1572, con la llegada del Virrey Toledo se definió un trozo urbano de Potosí y fue Toledo quien dispuso la construcción de la casa de Almonedas, conocida ahora como la Casa de La Moneda.

Potosí fue la posesión más preciada de la corona española. En sus tiempos fue la ciudad más cara y fastuosa del Virreinato del Perú.

En 1570 su población era de 500.000 habitantes, como asiento minero dependiente de la ciudad de La Plata, hoy Sucre, pero tras una larga lucha por conseguir su autonomía, adquirió el rango de ciudad, recibiendo el nombre de Villa Imperial de Potosí, con derecho a escoger a sus autoridades.

La inmensa riqueza del Cerro Rico y la intensa explotación a que fue sometida por los españoles, hicieron que la ciudad creciera de manera asombrosa. En 1625, ya tenía una población de 160.000 habitantes, mucho más que Sevilla y más que Londres y París. Su riqueza fue tan grande que Miguel Cervantes acuñó en su obra “Don Quijote de la Mancha” la frase española “vale un Potosí”, que significa que algo vale una fortuna.

Los españoles que vivían en la ciudad disfrutaban de un lujo increíble. A comienzo del año 1600, Potosí ya contaba con 36 iglesias espléndidamente ornamentadas con altares y alas de ángeles de plata, otras tantas casas de juegos y 14 escuelas de bailes. Había salones de bailes, teatros y tabladas para las fiestas, que lucían riquísimos tapices y cortinajes. De los balcones de las casas colgaban adornos de oro y plata.

En las casas de los mineros más potenciados circulaban todo tipo de perfumes, joyas, porcelanas y objetos suntuosos, y se dice que hasta las herraduras de los caballos eran de plata.

En esa época se instalaron 800 apostadores profesionales, en lo que hoy se llama casa de juegos, y llegaron 120 meretrices célebres, a cuyos resplandecientes salones concurrían los mineros ricos. En 1608 las fiestas del Santísimo Sacramento se desarrollaban con seis días de comedias y seis noches de máscaras, ocho días de toros y otros días de festejos.

Pero la población indígena en tanto sufría una explotación infrahumana. Decenas de miles de indígenas fueron sometidos a la mita, una especie de esclavitud que ya era habitual en el período incaico, cuyo uso fue intensificado por los españoles. A los mitayos, como se llamaba a los indígenas sometidos a la mita, se les hacía trabajar hasta 16 horas diarias, cavando túneles, extrayendo el mineral manualmente o a pico. Eran muy frecuentes los derrumbes y otros accidentes que ocasionaban la muerte de cientos de trabajadores. Las rebeliones eran ahogadas a sangre y fuego. Es probable que hasta 15.000 indígenas hayan muerto en la explotación de plata entre los años 1545 a 1625.

La producción de plata llegó a su mejor momento en el año 1650 y desde entonces las vetas empezaron a agotarse y Potosí entró en un camino cuesta abajo, del que jamás pudo recuperarse.

En 1719, una epidemia de tifoidea mató a cerca de 22.000 personas y otras tantas abandonaron la ciudad. Para 1700 la población se redujo a 70.000 habitantes. Treinta años después cayó a 35.000 habitantes. En el momento de estallar el movimiento de la independencia la población había descendido hasta sólo 8.000 habitantes.

Hoy las cifras estimadas de población en Potosí están por llegar a 200.000 habitantes según autoridades del Departamento.

Lo que salvó a Potosí de desaparecer o convertirse en pueblo fantasma, fue la producción del estaño, un metal al que los españoles nunca dieron importancia. La explotación se inició durante la mitad del Siglo XIX. Pero a principios del Siglo XX la sobreproducción hizo que los precios internacionales cayeran, por lo que Potosí volvió a hundirse en la pobreza.

Por las diferentes versiones, tradiciones, escritos, investigaciones y leyendas que circulan en cientos de textos acerca de Potosí, se encuentran las siguientes citas, refiriéndose al cerro Rico:

Suma Ork’o: Montaña majestuosa

Pptojsi: Reventar, en quechua

Pptoj: Brotar, del aymara quechua

P’utuqsi: Ruido, del quechua

Collque guacac: Que llora plata

Lo que queda del auge, la riqueza, la fama de Potosí está en las iglesias, museos y algunas casas de la época colonial que aún quedan.

Al pie del escudo de Potosí reza este lema: “Soy el rico Potosí, del mundo soy el tesoro; soy el rey de los montes, envidia soy de los reyes”.

Por: Mary F. Vda. de Tejada
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Aun no compre hojas en blanco para escribir mi biografía, pero de todos modos tratare de apresurarme.

2 comentarios:

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