La Teoría del Estado en la historia boliviana

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El “conjunto de principios” doctrinarios, sean políticos, económicos, jurídicos, filosóficos, ideológicos, sociales, pedagógicos, estratégicos, etc., que estructura y le da funcionalidad a un país, forma lo que se llama la “Teoría del Estado”. Estos principios bien pueden ser liberales, nacionalistas, socialistas o comunistas, dependiendo de la época en que son utilizados en el mundo y en los países formantes de la comunidad mundial de naciones. En el momento histórico de ser aplicados son diferentes y surten efectos también diferentes, así, el Estado como órgano rector tendrá un papel también diferente en una determinada coyuntura y lugar que no siempre es el mismo.

Lector, para tranquilidad suya, esto no es Filosofía, aunque se dice que ésta es la “ciencia de la sabiduría” o del conocimiento. De todas maneras acudiremos en esta ocasión a la sencillez de la “sabiduría del pueblo” para que nos ilumine y logremos como buenos bolivianos desarrollar en nuestros espíritus y en el alma y corazones de nuestros gobernantes lo que se llama la “convicción nacional”, para así entender al Soberano sobre lo que clama y pide para los diez millones de habitantes de la Hija Predilecta del Libertador. La convicción no es más que “creer y respetar la fe, las ilusiones y esperanzas del pueblo”, porque la voz del pueblo es la voz de Dios. Además, y sepa usted, que en aquella sabiduría del pueblo se encuentran inscritos los principios de esta Teoría del Estado, y que si el pueblo pide y expresa algo para sí mismo y simultáneamente los gobernantes se niegan e imponen otra verdad, estallan la violencia y la anarquía.

Pues bien, si hacemos una distinción entre Republicanismo y Estatismo y cómo nos ha tocado vivir desde 1825 a la fecha, veremos que en ambos casos la Teoría del Estado debía o ha sido diferente. Veremos que en la “República” lo primero que se plantea en lo político es la descentralización de los tres poderes para que exista un control de poder a poder, como también las autonomías regionales de los gobiernos locales; en lo económico nos obliga a una globalización y libertad de mercado; la ideología nos hace pensar en los derechos fundamentales; en lo jurídico, la seguridad, tolerancia social, igualdad de género etc. Por el contrario, el centralismo funcional, el Estado empresario, el patriarcado, el bienestar, la soberanía, la autoridad y poder del Estado, además de otros principios del “Estado benefactor”, que también son infinitos, son principios que los hacen diferentes uno del otro por el papel que les tocará cumplir a cada uno de los estados en un determinado proceso o coyuntura.

Amable lector, en 1825 nacimos a la vida independiente en pleno proceso liberal que duró en todo el mundo hasta el jueves negro de aquel 29 de octubre de 1929. El Libertador Simón Bolívar nos dio una “Constitución Liberal”, que contenía principios liberales copiados de la Revolución Francesa, ya aplicados en la vieja Europa. Como esta Constitución estaba redactada sobre la base de una Teoría del Estado Liberal, nuestras estructuras debían responder funcionalmente a este tipo de organización. No fue así, ya que el accionar de la gente no respondía a lo que el Estado -con sus principios- pretendía imponer y evitar así la anarquía que se apoderó de Bolivia hasta la Revolución Federal, un largo período marcado por un militarismo inestable que respondía a los intereses de la minería, que no permitía la organización de la República y sus principios. El Estado no encontraba su verdadero papel.

Para la Guerra del Pacífico, Chile estaba bien enterado de la desorganización y la falta de unidad boliviana por causa de los enfrentamientos entre facciones que hacían oídos sordos ante los designios universales de la época. Ellos, más que nosotros, sabían de la enorme importancia del cobre de Chuquicamata, del salitre y del guano para cubrir los requerimientos de la Revolución Industrial, tanto en Europa como en América, ¡y sabían que enclaustrados eramos menos ofensivos!

Más tarde, consciente de la realidad boliviana y los resultados de la guerra, el presidente Gral. José Manuel Pando, aprovechando la guerra civil, liberalizó las instituciones y estructuras del Estado haciendo funcionar la “República” contra viento y marea, llegándose con ello a un período de estabilidad, gracias a la aplicación de los principios que marcaba para entonces la Teoría del Estado.

Lector, la Guerra del Chaco marca otro hito en nuestra desorganización, un proceso de transición de un modelo a otro nos sorprende con la caída de la economía mundial en 1929, los resultados de la contienda no son de los mejores porque el Estado tampoco encontraba su verdadero papel para la época... de aquí la enorme importancia de la Revolución de 1952, ya que con ella los “principios nacionalistas o estatistas” se los impone y aplica a nuestra realidad, éstos finalmente estructuran y le dan funcionalidad al nuevo Estado con un nuevo papel.

Años más tarde, el D.S. 21060 termina con aquellos principios e ingresamos a un modelo neoliberal, donde y como podrá ver, nuevamente se aplicaron los principios liberales de la Liberté, Igualité, Fraternité. La Teoría del Estado desempolvó de sus páginas los principios de este modelo demasiado tarde, el “capitalismo tardío” es la consecuencia que ha ocasionado una nueva anarquía en el país. Aunque tarde, las estructuras e instituciones marcaron el nuevo papel del Estado hasta el año 2000.

En conclusión, diremos que no tenemos un órgano rector como un “Departamento de Estado” que elabore lo que llamamos las Políticas de Estado. Vemos también que nos encontramos ahora mismo en pleno proceso de transición y cambio, tanto en Bolivia como en el resto del mundo; los mismos principios de 1952 serán aplicados sin mucho trabajo porque ya se los conoce; si existen dudas sobre lo que el pueblo quiere en los nuevos tiempos, preguntemos a su sabiduría lo que piensa. La Teoría del Estado ya alista un nuevo paquete de principios que nos gobernarán los próximos 50 años.

El Soberano ya siente en sus venas la presencia del “Estado patriarcal”, benefactor y fuerte, como lo será en su nuevo papel en este Siglo XXI, que será de la reactivación económica nacional y mundial, con la consiguiente demanda de materias primas, donde el hierro del Mutún, el litio del salar, el gas y petróleo, los minerales y otros de nuestra riqueza vegetal, aportarán al desarrollo de Bolivia, gracias al valor agregado. Estos son algunos principios económicos, políticos, ideológicos, sociales, pedagógicos, filosóficos, jurídicos, estratégicos, de la nueva Teoría del Estado made in Bolivia.

Por Fernando Terrazas Uría | El Diario
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Aun no compre hojas en blanco para escribir mi biografía, pero de todos modos tratare de apresurarme.

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